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• Félix es el propietario de la Heladería Bolas situada en la Cuesta del Rosario, en pleno centro de Sevilla
• Lleva más de 5 años como maestro heladero y de sus manos salió ‘La Medina’, uno de los helados más demandados por los clientes.

¿Cómo se decidió a empezar con una Heladerías Bolas?

Fue en el 2014. Yo he trabajado durante muchos años en el sector del frío industrial. Concretamente con cámaras de frío, aparatos de aire acondicionado, etcétera y me quedé en paro.

Coincidió que mi mujer también se quedó parada en el momento más álgido de la crisis económica… Ahora estoy en la parte del frío en la parte buena y además me ahorro las reparaciones.

Siempre he sido muy heladero y conocía Bolas, concretamente el establecimiento de la Avenida Kansas City, y me apasionaban los sabores. A esto hay que sumar que conocía al maestro Antonino desde mi juventud y conocía su filosofía de negocio y línea de creación de helados que dista mucho de la industrial.

 ¿Tenía experiencia en el sector?

Yo no tenía ninguna experiencia en el mundo de los helados ni venía de este sector, pero decidí dar un golpe de timón y cambiar completamente.

Después de 30 años cotizando me gustaba emprender en un trabajo que me gustara, que me llenara más y dejar atrás la rutina. Vi en Bolas una gran oportunidad de la que no me arrepiento.

¿Qué fue lo que más le atrajo de la Bolas?

Pues fue la flexibilidad. No es una franquicia al uso, es más, yo no me siento franquiciado sino asociado. Bolas es una asociación en la que se defiende el helado artesanal y siempre he tenido margen de operativa.

Siempre me he sentido dueño de mi negocio. No es el caso típico de una franquicia donde existe muy poco margen de maniobra.
 
Si hubiera sido una franquicia, no hubiera emprendido. Aquí el asociado tiene margen de maniobra, puedo cambiar la política, sabores, etc. Eres dueño de tu negocio. Yo pongo los azulejos que quiero, las mesas las compro donde quiero y no estoy obligado a ciertas exigencias que una franquicia al uso sí.

¿Le costó comenzar? ¿Qué apoyo ­recibió de Bolas?

Tuve todo el apoyo que pude necesitar. Lo que más destaco fue la formación que recibí del maestro Antonino que fue la clave. Siempre me sentí y me siento respaldado y ante cualquier contratiempo o inconveniente que surja, se que voy a contar con el apoyo de Bolas.

¿Qué otras ventajas destacaría de Bolas?

Yo destacaría los neutros. Digamos que son el sofrito de los helados. Esto para el asociado es una ventaja brutal. Yo podría haber hecho un curso de heladero y hacer mis propios neutros con los que hacer mis helados. Pero tendría que tener un pasteurizador, un madurador, un local el doble de grande y tener contratado a más personal para el mismo proceso de elaboración por lo que se reducen considerablemente los beneficios.

Ahora tengo la posibilidad de hacer un helado artesano, pero ahorrándome el 50% de la inversión que implica la fabricación.

¿Qué papel juega el pozzetti en la estrategia de negocio?

Considero que es un factor clave y además lo es por varios motivos. El primero de ellos es el ahorro: Energético porque consumen muy poca energía, económico porque ess un 60% más barato que una vitrina y en reparaciones porque son más fáciles y baratas de arreglar.

Además, influye en que el proceso de elaboración del helado sea más rápido puesto que el helado no necesita decoración. Y con respecto a la conservación del helado es mucho mejor que una vitrina porque el helado se mantiene con la textura ideal sin sufrir cambios bruscos de temperatura y no se derrite ni se queman los helados.

Los pozzettis son unidades de 10 sabores por lo que esto nos permite tener distintas temperaturas de servicio y esto influye en el sabor. No se sirve a igual temperatura un helado de pistachos que uno de chocolate por lo que podemos adaptar la temperatura en función de las necesidades de cada helado y en una vitrina no.

Los helados industriales añaden grasas hidrogenadas para que todos los helados se mantengan a la misma temperatura con el consecuente perjuicio para la salud y calidad del helado que eso supone.

Gracias a los pozzettis, a la hora de servir un helado, tan sólo se expone al cambio de temperatura a ese helado mientras que con una vitrina están todos los helados constantemente expuestos a un cambio brutal.

Personalmente veo muy interesante el sistema continuo de movimiento del aire que incorporan los pozzettis porque así todo el helado mantiene una temperatura uniforme y siempre por debajo de la línea del frío.

¿Qué expectativas tiene al frente de este negocio?

Siempre digo que el sistema que tiene implantado Bolas es mucho más rentable que franquicia. Deja margen como empresario que es quien invierte y asume el riesgo.

Obviamente en la gestión entran las habilidades como empresario de cada propietario, pero existen muchas ventajas para tener altos márgenes de beneficio.

Por suerte el público local cada vez está más por apostar por los helados artesanos. El turista ya tiene esa mentalidad y sabe apreciarlo. Aquí nos estamos adaptando a ese cambio y lo vemos día a día en nuestra heladería por lo que hay un futuro prometedor.

¿Dónde se encuentra su heladería?

Mi establecimiento se encuentra en la Cuesta del Rosario, un sitio muy de paso por Sevilla tanto para turistas como para los propios sevillanos. Para el turista es una zona de paso entre la Catedral y las Setas, y para el sevillano, es un reclamo porque está entre la Plaza del Salvador y la Plaza de la Pescadería.

Para mí la localización era un punto fundamental. Es más, tan sólo quería este sitio. Me costó muchos meses conseguirlo, pero sabía que era el lugar idóneo para esta heladería.

En cuanto a la decoración, siempre buscaba diferenciarnos de la típica heladería italiana y que la decoración sea acorde a los sabores de nuestros helados. Hay que tener en cuenta que hay que buscar lo auténtico. El turista no quiere teatros.

¿Qué mensaje transmitiría para aquellas que estén pensando en arrancar una Heladería Bolas?

Los animaría a dar el paso. Lo primero que deben hacer es estudiar bien el sitio y ver la inversión y una vez analizado, empezar a dar los primeros pasos.

Un negocio como este implica mucho trabajo, que nada cae del cielo porque hay que pelear, pero les animo a emprender con Bolas.